OEA afronta dilema cubano

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Cuba.- Parece haber un acuerdo para permitir el regreso de Cuba a la Organización de Estados Americanos (OEA), lo que no se sabe bien es cómo y para qué hacerlo.

La OEA tiene la costumbre de tomar sus decisiones por consenso. Eso implica largos e intensos debates para lograr los delicados equilibrios del lenguaje diplomático.

Pero algunos equilibrios han sido imposibles, como ha sido hasta ahora el que involucra a Cuba y la resolución 7 de Punta del Este con la que en 1962 suspendió a la isla de su participación en el organismo interamericano.

El debate se reactivó esta semana en la sede la OEA en Washington, como parte de los encuentros preliminares de la XXXIX Asamblea General del organismo que se realizará entre martes y miércoles en Honduras.

Una vez más el acuerdo ha sido esquivo y las 34 delegaciones de los países miembros del foro se llevan a San Pedro Sula el tema de la posibilidad -para unos la necesidad- de dejar sin efecto la Resolución 7.

Aunque la agenda oficial de la Asamblea es la Cultura de la No Violencia, es previsible que Cuba se convierta en el centro de atención de la reunión. Por lo pronto es lo que más interés despierta entre la prensa internacional.

Cuba reitera su “no” a la OEA

Nuevos tiempos
Dentro del consenso participa la delegación de Estados Unidos, la misma que promovió la expulsión de La Habana en medio de la crisis de los misiles que los soviéticos desplegaron en territorio cubano y la misma que ha bloqueado cualquier intento de eliminar la sanción.

Washington parece aceptar ahora que las razones por las que suspendió Cuba son un “anacronismo”, en lo que parece no sólo un cambio con la política tradicional estadounidense, sino con lo expresado hace apenas dos semanas por la Secretaria de Estado, Hillary Clinton.

Clinton había asegurado al Comité de Exteriores del Senado que no apoyaría una decisión en ese sentido porque considera que Cuba tiene políticas incompatibles con la Carta Democrática, tiene prisioneros políticos y no respeta los derechos humanos.

“Si Cuba no desea atenerse a los mandatos (de la OEA) no veo cómo podría ser entonces parte de la OEA”, dijo Clinton en unas declaraciones que parecen ir a contrapelo con lo que ahora promueve Washington dentro del organismo.

Fuentes diplomáticas dentro de la OEA aseguraron a BBC Mundo que la iniciativa original estadounidense “aunque lógica e impecable” podía ser “una piedra de tranca” ya que condiciona el levantamiento de la sanción a que el gobierno cubano se adapte a los convenios suscritos por los socios del organismo en el último medio siglo.

Las fuentes explicaron que eso podría tomar tiempo porque implicaría ajustar algunos detalles de la legislación cubana, pero que sería difícil en el caso de la Carta Democrática Interamericana de 2001, en la que se define un concepto de democracia representativa que difícilmente podría aplicársele al sistema político cubano.
Cuba no quiere

Los eventuales condicionamientos complican un debate difícil porque ¿cuál es el listado mínimo de instrumentos a los que debe plegarse Cuba?, o ¿qué hacer en aquellos casos en los que no todos los miembros de la OEA los hayan ratificado?

Algunas delegaciones comparten la posición estadounidense de que el eventual reingreso de Cuba debe ser cuidadosamente planificado porque se preguntan qué pasaría si, eliminada la sanción, el gobierno cubano quisiera reactivar su membresía.

El embajador de Honduras, Carlos Sosa, no considera que sea el momento para negociar esos detalles porque asegura que la discusión no es sobre Cuba sino sobre la adaptación de la OEA.

“¿Por qué le vamos a poner condiciones para regresar a alguien que no nos ha pedido regresar?”, se preguntó Sosa en diálogo con BBC Mundo y añadió que “cuando lleguemos a ese río cruzaremos ese puente”.

Pero esa orilla no se ve clara si se toma en cuenta la paradoja de que el potencial beneficiado ha manifestado en varias oportunidades su rotunda negativa a regresar al foro, al que considera un “cascarón colonial” y un “brazo del imperialismo estadounidense”.

Miembros de delegaciones de la OEA expresaron a BBC Mundo lo “divertido” que debe verse desde fuera de los muros del edificio de estilo florentino que tiene la
rse desde fuera de los muros del edificio de estilo florentino que tiene la OEA a una cuadra de la Casa Blanca, una discusión que cuenta con la indiferencia total del país al que se quiere desagraviar.

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