
EE.UU.- A pesar de la creciente oposición doméstica a sus planes para cerrar la prisión extrajudicial de Guantánamo, Barack Obama reiteró su compromiso de acabar con un montaje contrario a los valores de Estados Unidos y que ha demostrado con creces ser caprichoso, injusto y hasta peligroso para la seguridad nacional. Según el presidente, su inexcusable obligación es limpiar todo el “desastre” legal orquestado por la Administración Bush.
Para cumplir con ese compromiso, el ocupante de la Casa Blanca ha detallado una serie de opciones para los 240 presos que todavía quedan en Guantánamo. Posibilidades que abarcan desde la puesta en libertad hasta el internamiento en las prisiones más vigiladas de Estados Unidos. Además de juicios en tribunales federales regulares por delitos de terrorismo, procesamientos militares especiales por crímenes de guerra y, si es preciso, encarcelamientos (sin cargos) prolongados o indefinidos.
Desde un escenario simbólicamente elegido -la rotonda de los Archivos Nacionales en Washington donde se exhiben veneradas copias originales de la Constitución y la declaración de independencia de Estados Unidos- el presidente Obama ha confirmado que su gobierno se encuentra formulando “estándares claros, defendibles y legales” para aquellos detenidos que no pueden ser procesados pero que todavía presentan una grave amenaza.
Como munición para el debate sobre el destino final de los presos de Guantánamo, un informe del Pentágono filtrado por el “New York Times” indica que uno de cada siete del medio millar de detenidos puestos en libertad ha vuelto a reincidir en actividades de terrorismo o militancia integrista. En este sentido, el Senado federal -además de bloquear los fondos solicitados para el cierre de Guantánamo- adopto a última hora del miércoles una enmienda adicional por 92 votos contra 3 exigiendo al gobierno un “análisis de peligrosidad” de cada uno de los presos bajo la custodia del Pentágono.
De acuerdo a los detalles ofrecidos por Obama, la Justicia de Estados Unidos ya se ha pronunciado a favor de la puesta en libertad de 21 de los presos de Guantánamo por no existir “razón legítima” para sus privaciones de libertad. El presidente también ha confirmado que medio centenar de los presos existentes pueden ser transferidos con seguridad a otros países aliados, pero sin especificar destinos posibles.
El Departamento de Justicia ha confirmado que uno de esos detenidos, Ahmed Ghailani, va a ser enjuiciado en los tribunales federales de Nueva York por su implicación en los mortales atentados perpetrados por Al Qaida en 1998 contra las embajadas de Estados Unidos en Tanzania y Kenia. Con esta decisión, Ghailani se ha convertido en el primer preso de Guantánamo procesado ante la jurisdicción civil ordinaria.
«Facilitar juicios y merecidas condenas» Según Obama, esta opción -que implica traslados a Estados Unidos- supone facilitar juicios y merecidas condenas. Sin que falten antecedentes exitosos ante los tribunales federales civiles como el de Ranzi Yousef, procesado por el primer atentado contra el World Trade Center, y Zacarías Moussaoui, descrito como el secuestrador número 20 del 11-S.
A modo de inmediata réplica, en un discurso previsto con antelación ante un “think-tank” conservador de Washington, el vicepresidente ofreció también una dramática defensa de la estrategia anti-terrorista asumida por la Administración Bush. Con insistencia en que los interrogatorios coercitivos con simulación de ahogamientos no fueron actos de tortura y sirvieron para evitar ataques terroristas potencialmente más graves que el 11-S. A juicio del ex vicepresidente, Guantánamo es una herramienta esencial y la decisión de su cierre ha sido “muy aplaudida en Europa” pero adoptada “con poca deliberación y ningún plan”.
Con un papel cada vez más visible como justificador del anterior gobierno, Cheney ha indicado que la Administración Obama parece dirigirse por “el camino del razonable compromiso” pero en la lucha contra el terrorismo no hay lugar para las medias tintas, la corrección política o los sinónimos convenientes. Según sus reproches, los actuales ocupantes de la Casa Blanca están cayendo en un error profundo y arriesgado al pensar que el 11-S fue un incidente aislado y no parte de una amenaza persistente y existencial.
Esperamos que esta medida sea la mejor…
