
El Vaticano ha acusado al Parlamento belga de haber intentado intimidar al Papa Benedicto XVI, al condenar las afirmaciones sobre el preservativo que el Pontífice pronunció durante su último viaje a África.
El pasado miércoles, el embajador de Bélgica ante la Santa Sede presentó la protesta al secretario para las relaciones con los Estados del Vaticano, Dominique Mamberti.
“La Secretaría de Estado toma nota con pesar de ese paso, inusitado en las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Reino de Bélgica y deplora que una Asamblea Parlamentaria haya creído oportuno criticar al Papa a partir de un extracto de una entrevista sacado de contexto”, ha manifestado el Vaticano en un comunicado oficial.
El objetivo de estos intentos es “disuadir al Santo Padre” para que no exprese su opinión en relación con “algunos temas, cuya relevancia moral es obvia” y deje de “enseñar la doctrina de la Iglesia”.
